Atlas era un joven titán hijo de Jápeto y la ninfa Clémene y hermano de Prometeo, Epimeteo y Meneceo.
Cuando estalló la guerra de los Titanes contra los Olímpicos, fue Atlas quien lideró a los primeros en una encarnizada batalla que se extendió a lo largo de diez años. Finalmente, los Titanes fueron derrotados y Zeus, padre de todos los dioses, condenó a Atlas a cargar la Tierra sobre sus hombros. A pesar de su increíble fuerza, Atlas no podía ocultar gemidos de dolor al cargar con el peso de los cielos.
Se dice que Atlas reinó en Arcadia hasta ser sucedido por Deimas, hijo de Dárdano, pero también que gobernó el noroeste de África, donde tenía entre otras riquezas un árbol de hojas y frutas doradas.
A este reino habría ido Perseo tras haber matado a la Medusa, donde se presentó como hijo de Zeus y pidió hospitalidad a Atlas. Pero éste, que había rodeado su huerto con murallas y puesto un dragón a vigilar su árbol dorado, recordó la profecía de Temis y amenazó a Perseo, aconsejándole que se fuera. Entonces Perseo sostuvo la cabeza de Medusa ante los ojos de Atlas, convirtiéndole en una enorme piedra a la que se llamó cordillera del Atlas. Se decía de estas montañas que eran tan altas que tocaban el cielo, aunque sus árboles eran tan densos que impedían subirlas.
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