viernes, 27 de enero de 2012

Santo Tomás

Aristotelismo de Santo Tomás
La oposición al averroísmo latino y la influencia aristotélica forman el pensamiento de Santo Tomás. Entre las aportaciones más importantes de Aristóteles, aunque sintetizadas con la doctrina cristiana, están:

  • Interpretación de la naturaleza. Para Aristóteles, el movimiento era el paso de la potencia al acto. Tomás toma el hilemorfismo, la composición de los seres en sustancia y accidente, la teoría de las cuatro causas (material, formal, eficiente y final),…Una de las 5 vías que tomó Sto. Tomás para demostrar la existencia de Dios fue la del movimiento. Observa el movimiento. Si se mueve es porque alguien lo mueve. En el infinito, se ve el primer motor, que es Dios.
  • Antropología. El alma es el principio de vida. El alma es la forma y el acto del cuerpo. El cuerpo y el alma forman una unión sustancial.
  • Ética. El fin último del hombre es la felicidad: la contemplación de Dios. Hay una primacía del conocimiento sobre la voluntad (primero entiendo, luego creo). Las normas morales están inscritas en la naturaleza concebida, ésta, teleológicamente. Es la Ley Moral Natural (todos nacemos con la ley moral: no matar, subsistir,…)
Fe y razón
Santo Tomás hace una aportación que culmina con el problema Fe/Razón. Según Sto. Tomás, ambas son fuentes de conocimiento distintas, pero colaboran, a diferencia del averroísmo latino (doble verdad). La razón  colabora con la fe dotándola de un método racional (filosofía) ayudando a la teología a constituirse como ciencia. Por otro lado la fe colabora con la razón siendo criterio extrínseco negativo, esto es, viene de fuera y corrige a la razón en caso de que el razonamiento sea falso, es decir, contrario a la fe. Podemos observar, de este modo que la fe va mas allá que la razón y la tutela, ya que el conocimiento es limitado. Entre ambas esferas encontramos una intersección de contenidos comunes a la fe y a la razón. Algunas creencias nunca podrán ser demostradas por la razón (la trinidad y la eucaristía, p. ej.) y otras sí, como los preámbulos de la fe (la existencia de Dios y la inmortalidad del alma, p. ej.). Pero a pesar de ese solapamiento que se produce en algunos puntos entre la teología y la filosofía (existencia de Dios, por ejemplo), creerá Sto. Tomás en la necesidad de la fe pues no todo hombre puede llegar a la verdad por la razón, bien por falta de tiempo, bien por falta de capacidad; además, la fe debe guiar a la razón para evitar el error.

Antropología
El hombre es un compuesto de cuerpo (materia) y alma (forma) que forman una unión sustancial. Dado que el alma es inmaterial le corresponden las facultades del entendimiento (agente y paciente) y la voluntad. Sin embargo al estar unida al cuerpo por esa unión sustancial, no lo puede conocer todo. En este sentido, el cuerpo colabora con el entendimiento extrayendo las cosas sensibles (Abstración) y elaborando un concepto universal.
Las percepciones sensibles dejan en mi memoria una imagen o representación particular llamada fantasma. Sobre ella, actúa el entendimiento agente, despojando esa idea de datos particulares.
Actúa el entendimiento paciente, y conoce universalmente.
Para Sto. Tomás, cuando lo veo, automáticamente saco lo universal, y posteriormente, lo particular. Vuelvo la mirada sobre aquello que ha producido en mí ese universal.

Explicación de la realidad
Para santo Tomás la realidad se divide en dos ámbitos:

  • esencia (Dios es esencia pura);
  • existencia (seres contingentes creados).

El Aquinate parte de la contingencia de todo ser finito: la indigencia radical de todo ser finito exige un ser que sea fundamento de sí mismo y de todo lo real, Dios. Todas las criaturas tienen una composición metafísica de esencia y existencia (son contingentes, limitadas) frente al único ser necesario e infinito, Dios, que es la causa de su existencia. Partiendo de Dios, Sto Tomás nos ofrece una visión de la realidad creada en forma jerárquica. Para referirse a los seres creados (compuestos) se sirve de conceptos aristotélicos: acto y potencia, sustancia y accidentes, materia y forma, añadiendo la distinción esencia/existencia.

Teología. Esencia y existencia de Dios
Santo Tomás quiere defender la posibilidad del conocimiento de Dios sin rebajar la calidad de su ser, evitando dos extremos: afirmar la posibilidad del conocimiento de Dios a costa de aproximar demasiado su ser a las cosas del mundo; y separar radicalmente a Dios del mundo, negando con ello la posibilidad de su conocimiento racional. Para ello, echando mano de la analogía (relación de semejanza entre dos cosas distintas), empleará varios recursos:
  • la afirmación: afirmaremos de Dios únicamente aquellas propiedades puras que no traen consigo imperfección; 
  • la negación:  negaremos de Dios las propiedades de las criaturas que implican imperfección; 
  • la eminencia diremos que Dios posee de forma infinita las perfecciones que encontramos en las criaturas.
Dado que la existencia de Dios no es evidente, Santo Tomás plantea la necesidad de demostrar la existencia de Dios, de forma que sea accesible a la facultad humana. Para ello se basa en unas pruebas (las 5 vías) que son demostraciones a posteriori (eexperiencia sensible).  El esquema común a las Cinco Vías es el siguiente:
  1. Parte de una observación: un dato de experiencia, un rasgo que se puede observar en las cosas y que es distinto para cada Vía (movimiento, causalidad, existencia dependiente de otro ser, perfección, conducta final).   
  2. Utiliza el principio de causalidad: todo lo que se mueve se mueve por otro, nada de lo que experimentamos es causa de sí mismo, ...
  3. Plantea la imposibilidad de series hasta llegar al infinito: llega hasta un primer motor ordenador.
  4. Concluye el la existencia de una causa incausada: DIOS.
La conclusión final es que Dios existe.

Ética
La ética de Santo Tomás es eudemonista: el fin último es la felicidad; y teleológica: todo ser vivo tiene una tendencia. Las tendencias las podemos reunir en tres grupos:
  • En cuanto sustancia, conservar nuestra propia existencia, alimentarnos, cuidar la salud, etc.
  • En cuanto animales, tendemos a perpetuar la especie con la procreación. De esta tendencia se deducen ciertas normas de conducta encaminadas a la procreación y el cuidado de la prole.
  • En cuanto racionales, tendemos a conocer la verdad y vivir en sociedad. Hay unas normas que intentan coordinar la convivencia. De aquí viene la obligación moral de vivir en sociedad y respetar la justicia.
El hombre, a excepción del resto de los seres naturales, es capaz de conocer sus tendencias racionalmente. Al conocerlas, puedes deducir o sacar ciertas normas de conductas encaminadas a dar a estas tendencias el cumplimiento adecuado.Estas normas de conducta que dan cumplimiento a nuestras tendencias se conoce como Ley Natural.
La ley natural dirige y ordena los actos de los seres naturales para la adecuada realización de los bienes que les son propios. Santo Tomás toma del pensamiento griego la noción de naturaleza como principio dinámico intrínseco que determina el comportamiento ordenado de los seres naturales, a la vez que la idea de que puede utilizarse el criterio de la “naturalidad” para distinguir la conducta buena de la mala: lo bueno es lo natural y lo malo lo contrario a ella. Pero añade a esta idea griega la tesis de que las inclinaciones naturales descansan en último término en Dios, quien por su providencia gobierna todas las cosas y les da las disposiciones convenientes para su perfección. En los seres irracionales la ley eterna inscrita en su naturaleza determina sus acciones de manera pasiva y necesaria, en los hombres descansa en su razón y se realiza a partir de su voluntad y libertad. Santo Tomás interpreta la ley natural como la ley moral, y la identifica con la razón humana que ordena hacer el bien y prohíbe hacer el mal. La ley moral es racional pues es dictada por la razón y natural porque la razón es un rasgo de la naturaleza humana y porque describe las acciones convenientes para los fines inscritos en nuestra naturaleza. La ley natural contiene los preceptos básicos que rigen la vida moral, el primero de los cuales es “debe hacerse el bien y evitarse el mal” y en el que se fundan todos los demás preceptos de la ley moral. Dado que la ley natural se fundamenta en la naturaleza humana, y ésta en Dios, la ley natural no es convencional, es inmutable; evidente (ha de ser bien conocida para poder llegar a todos y así, poder interpretarla); y la misma para todos (universal). La ley positiva (ley que promulgan los Estados) debe ser expresión de la ley natural para ser justa y buena y, por tanto, no será convencional. La ley natural tiene su origen y fundamento en un orden más amplio: el orden del Universo, orden que es expresión de la ley eterna, ley inmutable que descansa en la propia razón de Dios y de la cual derivan todas las demás leyes. Dios ordena todas las acciones, tanto humanas como no humanas, hacia su fin. 


miércoles, 25 de enero de 2012

Comentario de texto de san Agustín

9 Ag. —El Señor me concederá, como lo espero, poderte contestar, o mejor dicho, que tú mismo te contestes, iluminado interiormente por aquella verdad que es la maestra soberana y universal de todos. Pero quiero que me digas brevemente si, teniendo como tienes por bien conocido y cierto lo que antes te pregunté, o sea, que Dios nos ha dado la libertad, procede decir ahora que no ha debido darnos Dios lo que confesamos que nos ha dado.
10 Porque, si es incierto que él nos la ha dado, hay motivo para investigar si nos ha sido dada con razón o sin ella. De este modo, si llegáramos a ver que nos ha sido dada con razón, tendremos también por cierto que nos la ha dado aquel de quien el alma humana ha recibido todos los bienes; si, por el contrario, descubriéramos que nos ha sido dada sin razón, entendamos igualmente que no ha podido dárnosla aquel a quien no es lícito culpar de nada. Mas si es cierto que él nos la ha dado, es preciso confesar que, sea cual sea el modo como nos la dio, no debió dejar de hacerlo, ni debió dárnosla de otro modo; ya que en realidad nos la dio quien en modo alguno puede ser razonablemente censurado en su modo de obrar.
11 Ev. —Aunque creo con fe inquebrantable todo esto, sin embargo, como aún no lo entiendo, continuemos investigando como si todo fuera dudoso. Y esta incertidumbre se extiende a que nos haya dado la voluntad libre para obrar el bien, puesto que por ella precisamente podemos pecar, y queda también en el campo de la duda si debió dárnosla o no.
12 Si es incierto que nos ha dado para obrar el bien, es también incierto que se nos haya debido dar, y, por consiguiente, será igualmente incierto que Dios nos la haya dado. Y si es incierto que debió dárnosla, también lo es el que nos la haya dado aquel de quien sería una impiedad creer que nos hubiera dado algo que no deberíamos habernos dado.
San Agustín, Del libre albedrío. Libro II. Capítulo2. 

Cuestiones:

1.Exponer las ideas y la estructura argumentativa del texto propuesto.

La primera idea a la que hace referencia san Agustín es la de la iluminación. Dios pone en nuestro interior la verdad soberana y universal.
La segunda cuestión que san Agustín aborda, poniéndola en boca de su interlocutor es la de la libertad. Dios nos ha dado la libertad para poder obrar el bien. Otra cosa es que hagamos el mal. Entonces, cabe plantearse si realmente nos ha sido dado por Dios algo que consideramos que no debería habernos dado.

2.Explicar el problema de la la libertad y Dios en San Agustín y desarrollar sistemáticamente las principales líneas de su pensamiento.

Con la libertad podemos obrar de forma correcta; pero también de forma incorrecta. Dios nos concede el libre albedrío. Pero ¿por qué podemos pecar si Dios nos ha dado el libre albedrío para hacer el bien?, ¿es Dios el responsable?. Para San Agustín el mal no es una forma de ser, sino su privación; no es algo positivo, sino negativo: carencia de ser, no-ser. Todo lo creado es bueno, ya que el ser y el bien se identifican. Por lo tanto no puede venir de Dios.
Líneas de su pensamiento
(ver san Agustín)

miércoles, 18 de enero de 2012

San Agustín

Vida
Nació en Tagaste, África. Hijo de un padre pagano y una madre cristiana fue educado en los valores del cristianismo. Alejado del cristianismo, vivió una vida tormentosa, entregado al juego y los espectáculos. Su afán por la búsqueda de la verdad lo llevará a aferrarse a los maniqueos, hasta que a los 32 años conozca las doctrinas de San Ambrosio en Milán, quien lo instruirá de nuevo en el cristianismo hasta su bautizo. A los 34 años regresará a África, convirtiéndose en obispo de Hipona. 
Con la llegada de los vándalos en el año 430 a África, muere San Agustín a los 72 años, asistiendo a la caída del Imperio Romano.
Es considerado como uno de los más importantes padres de la Iglesia.
Sus obras más importantes son: La ciudad de Dios y las Confesiones.

Fe y razón
El conflicto fe-razón es el eje sobre el que gira toda la filosofía medieval. San Agustín acoge la filosofía platónica y de Plotino (Eneadas) y el cristianismo. Esta mezcla conformará el Agustinismo hasta el siglo XIII, con Sto.Tomas. 
Para Agustín, la fe y la razón colaboran sin que una cosa excluya a la otra. Ambas llevan hasta el conocimiento de la verdad cristiana. No obstante, hay una prioridad de la fe sobre la razón, que solo ayuda.
Hay que creer para entender (credo ut intelligam). Lo que importa es creer en Dios aunque no lo entendamos. De ahí que la razón este sometida a la fe.

Raíces antropológicas de San Agustín
La filosofía de San Agustín parte de la interiorización. Todo esta en nuestro interior y no fuera, en la experiencia. Se traduce en el autotrasendimiento del hombre. El autotrasendimiento del hombre se da en el conocimiento y en la voluntad

Autotrascendimiento del hombre en el conocimiento
La verdad esta en nosotros mismos por que un ser infinito (Dios) nos las ha puesto en nosotros mismos mediante la iluminación. Para descubrirla tenemos que mirar en nosotros mismos. A partir de las verdades mutables que encontramos en nuestro interior deseamos conocer las verdades inmutables, que son superiores a nosotros y existen necesariamente.

Autotrascendimiento del hombre en la voluntad
El hombre está continuamente buscando la felicidad. Esta felicidad no esta sino en el amor a Dios, porque sólo le puede hacer feliz algo que sea mas que él: Dios.

Teología
Dios es causa real proporcionada.
Para demostrarnos la existencia de Dios, San Agustín opta, también, por la vía de la interiorización para lo que se basa de varios argumentos: 
  • Orden en el universo. El orden del universo lo ha creado Dios. 
  • Consenso. Si tanta gente cree en Dios, no puede estar equivocada.
  • Autotrascendimiento e ideas inmutables. Si existe en mí una idea inmutable (extraordinaria), alguien infinito las ha puesto necesariamente en nosotros; luego ese ser infinito es Dios.
En el argumento ontológico (San Anselmo) esta idea va a presentar una variante: Dios es lo mas de lo mas grande. Si Dios es lo mas grande tiene que existir por que sino habría algo mas grande que él. Si no existe, ya no es lo más grande, porque no tendría categoría de existencia.

Antropología
El hombre -al igual que en Platón- presenta dos partes: cuerpo y alma. El alma (inmutable) se sirve del cuerpo (mutable), que no tiene valor. A su vez, el alma tiene dos aspectos diferentes:
  • Razón inferior. Tiene por objeto la ciencia, el conocimiento de las realidades sensibles mutables. Es el conocimiento del entorno físico. Sirve para sobrevivir o plantearme las necesidades del entorno físico.
  • Razón superior. Tiene por objeto la sabiduría, las Ideas, para poder conocer a Dios. Este conocimiento lo hacemos a través de la iluminación divina, que nos permite conocer todo.
En cuanto al origen del alma, no puede existir antes de nacer por que entonces Dios quedaría en un segundo plano; tampoco se puede decir que se transmite de padres a hijos -como planteaba el traduccianismo-, ya que seria dar al hombre demasiada importancia, en detrimento de Dios. Finalmente, San Agustin dijo que las almas son creadas por Dios allí donde se necesiten, con ocasión de la creación de un nuevo ser.

Ética y moral
Con el cristianismo, llega la libertad individual. Somos libres para hacer el bien y el mal. Si hacemos el mal allá nosotros. En contra de esta postura se mantiene el pelagianismo, que afirma que el hombre no tiene tendencia al mal. Si el hombre no tiene tendencia a el mal no necesita de la gracia de Dios. Por lo tanto minimiza el papel de la Gracia Santificante.
En cuanto al origen del mal, siguiendo a Plotino, afirma San Agustín que no puede estar en Dios, porque no es algo positivo y por lo tanto no ha podido ser creado por Dios.

Estado e Historia - "La ciudad de Dios"
Es el libro más importante de San Agustín. En él plantea por primera vez el sentido de la historia y minimiza el papel del Estado frente a la Iglesia.

Conclusión
 El agustinismo se mantendrá hasta el siglo XIII, hasta que resurja otra vez el pensamiento de Aristóteles de la mano de Averroes. 
Sus puntos:
  • Prioridad de la Fe sobre la Razón
  • Primacía de la voluntad 
  • Argumento ontológico (San Anselmo de Cunterbury)