jueves, 31 de mayo de 2012

Ilustración y Kant

Cuando hablamos de Ilustración, hablamos de Kant. Bajo de lema "sapere aude" ("atrévete a pensar") Kant proclama la autosuficiencia de la razón como única forma de progreso en una sociedad dominada aún por la enseñanza escolástica. Es en el siglo XVIII o "Siglo de las Luces" cuando se produce una culminación de la epistemología con la filosofía kantiana. Kant sintetiza las dos corrientes filosóficas imperantes en la filosofía moderna:  Racionalismo y Empirismo.
La pregunta de Kant por el conocimiento humano está inscrita dentro de otra pregunta más amplia acerca del ser humano. El estudio del se humano lo aborda Kant en tres dimensiones que responden a tres preguntas:

  1. ¿Qué podemos conocer? Esta pregunta se refiere al ámbito teórico de nuestra razón. En ella, estudia Kant las condiciones de posibilidad del conocimiento humano para llegar a la verdad y la ciencia acerca de la realidad.
  2. ¿Qué debemos hacer? Se refiere al ámbito práctico de la razón humana. Estudia el marco de actuación moral en el que debemos movernos y las condiciones de una ética autónoma para los individuos.
  3. ¿Qué nos cabe esperar? Estudia la dimensión especulativa del hombre, es decir, esa tendencia a buscar lo incondicionado, mas allá de nuestro conocimiento que cristaliza en los ideales: Dios, Mundo y Alma.

Teoría del conocimiento (uso teórico de la razón)
El problema que del que se ocupa de abordar kant en esta dimensión es los límites y las posibilidades del conocimiento humano. Kant considera que nuestra razón tiene límites -frente a Descartes- y este límite viene dado por la experiencia -de acuerdo con Hume, que le "despertó del sueño dogmático de la razón"-. Además, rechaza el escepticismo de Hume sobre la imposibilidad de la ciencia; por el contrario, considera que es posible llegar a un conocimiento científico.
Partiendo de estos supuestos, Kant hace un estudio del conocimiento en Crítica de la razón pura, en la que analiza tres dimensiones del conocimiento en tres partes:

  • Estética trascendental. En esta parte, Kant aborda el estudio de la facultad de la sensibilidad, es decir, del que nos llega de los sentidos. La sensibilidad es la capacidad de percibir los objetos espacio-temporalmente. En esta parte responde además a la pregunta de cómo son posibles las matemáticas como ciencia.
  • Analítica trascendental. En esta parte aborda el estudio de la facultad del entendimiento, es decir del conocimiento intelectual y conceptual de lo anterior. El entendimiento es la capacidad de pensar o de juzgar los datos que nos aporta la sensibilidad. Responde además a la pregunta de cómo es posible la física como ciencia.
  • Dialéctica trascendental. Aborda el estudia de la facultad de la razón, que es la facultad de hacernos preguntas cada vez más generales y elaborar grandes síntesis con los conocimientos que nos aporta el entendimiento. Pero esta facultad sólo puede pensar, no conocer. Da respuesta a la pregunta de si es posible la metafísica como ciencia.
En estas tres partes de la obra, Kant intenta dar respuesta a una serie de interrogantes de los que parte:

  • ¿Es posible la ciencia? Al igual que Hume, Kant piensa que para que un conocimiento sea científico debe cumplir dos requisitos: ampliar nuestra información y ser universal y necesario. Pero Kant, a diferencia de Hume, considera que tanto las matemáticas (Estética) como la física (Analítica) constituyen ciencia y que por tanto es posible el conocimiento científico. Por otro lado, considera que el límite del conocimiento científico es la experiencia y ,en consecuencia, las tres ideas metafísicas cartesianas -a las que ataca Hume- a las que Kant llama ideales de la razón (Dios, alma y mundo). No constituyen un conocimiento científico. En Dialéctica, concluirá Kant con la imposibilidad de la metafísica como ciencia.
  • ¿Qué es la ciencia? La ciencia es un conjunto de juicios que amplían nuestra información del mundo y son universales y necesarios. Atendiendo a la clasificación de los juicios elaborada por Hume:
  • juicios analíticos a priori:no son extensivos, no amplían nuestro conocimiento, sino que el predicado analiza la información ya contenida en el sujeto (analíticos); son independientes de la experiencia. Universales y necesarios no admiten excepciones (a priori). Para Hume, estos juicios son los propios de las matemáticas y tienen que ver que la relación entre ideas;
  •  juicios sintéticos a posteriori: amplían nuestro conocimiento, son extensivos (sintéticos) y están basados en la experiencia. No son universales y necesarios, son contingentes y particulares (a posteriori). La ciencia modelo de este conocimiento es la física y tienen que ver con los juicios de hechos.
 Kant, contrariamente a hume, considera que tanto las matemáticas como la física son posibles como ciencia, ambas poseen JUICIOS SINTÉTICOS A PRIORI (son extensivos y a la vez universales y necesarios). Admitida la existencia de estos juicios, Kant investigará qué condiciones han de darse para que aparezcan estos juicios. Las ciencias que admitan estas condiciones obtendrán resultados fiables y "científicos" mientras las que no las admitan, no (será el caso de la metafísica).
  • ¿Cuáles son las condiciones de posibilidad del conocimiento científico? Al estar basada la ciencia en juicios sintéticos a priori, sus condiciones de posibilidad son dos: la experiencia y la razón. Tanto las matemáticas como la física poseen juicios sintéticos por que amplían nuestra información y juicios a priori porque son universales y necesarios. Para ser universales, nuestra razón pone unas condiciones de universalidad, a las que Kant llamará FORMAS A PRIORI DE LA RAZÓN. 
  • El conocimiento tiene, pues, dos polos: lo que pone el objeto (la experiencia, origen y límite del conocimiento) y lo que pone el sujeto (formas a priori, moldes que posibilitan el conocimiento científico). El conocimiento es el resultado de una síntesis entre experiencia y razón; entre la materialidad del objeto y las formas que pone el sujeto, que es activo.
En Crítica de la razón pura, Kant explica cómo son posibles los JSAP en la ciencia de la siguiente manera:
  • En las matemáticas, por que el a priori lo pone nuestra facultad de la SENSIBILIDAD, que porta sus formas, que son ESPACIO Y TIEMPO (formas a priori de la sensibilidad). El espacio y el tiempo son unas condiciones subjetivas que aporta nuestra sensibilidad (conocimiento sensible): todos lo objetos los percibimos espacio-temporalmente. Las matemáticas (geometría y aritmética) se fundamentan en la dimensión temporal y espacial que nuestra razón pone sobre los objetos empíricos para poder percibirlos. El objeto (materia de conocimiento) más lo que pone el sujeto (formas a priori) constituye el FENÓMENO (lo que es el objeto, en cuanto al sujeto)
  • En la física, por que el a priori lo pone nuestra nuestra facultad del ENTENDIMIENTO, que aporta unos conceptos puros del entendimiento o CATEGORÍAS. Las categorías nos permiten generar conceptos empíricos a partir de los datos extraídos de la la experiencia. Al entendimiento llega el fenómeno y en sujeto aporta sus formas a priori sobre éste fenómeno para poder entenderlo: las categorías. En "Deducción metafísica de las categorías", una parte de la "Analítica Trascendental" Kant investiga cuántas y cuáles son las categorías. Dado que para Kant entender es conceptualizar (identificar el fenómeno con un concepto), y y la conceptualización se hace por medio de juicios sintéticos, habrá tantas formas puras de categorizar o conceptualizar, como formas puras de juicios. Como hay 12 tipos de juicios, habrá 12 categorías. Las categorías con exclusivas de los fenómenos, es decir, no se puede aplicar más allá del ámbito de los objetos sensibles ( "Deducción trascendental de las categorías"): las categorías se usan de un modo adecuado cuando las aplicamos a los objetos que se dan a la experiencia pero no cuando con ellas intentamos pensar objetos que estén más allá de la experiencia, para pensar objetos trascendentes; así por ejemplo, el concepto de unidad tiene un valor objetivo si lo usamos para pensar el objeto que tengo delante como una mesa, pero no para pensar en Dios como siendo una realidad; o la categoría de causa–efecto tiene valor objetivo cuando la aplico a la relación existente entre fenómenos (como el fenómeno de calentar el agua a 100 grados y el fenómeno de hervir el agua), pero no es válida cuando la utilizo para pensar en un ser trascendente como Dios y decir de él que es causa del mundo.
  • En la metafísica, sin embargo no podemos aportar el a priori (las categorías) porque está fuera del mundo fenoménico. Lo que hace la RAZÓN es realizar grandes síntesis del mundo fenoménico, pero sólo puede conocer el mundo fenoménico, más allá de los fenómenos no único que puede hacer es pensar sobre ello. La tendencia inherente al ser humano a buscar lo incondicionado desemboca en tres ideas o ideales
  • Mundo (teorías metafísicas englobantes que intentan explicar todos los fenómenos físicos) 
  • Alma (resumen o síntesis de todos los fenómenos psíquicos)
  • Dios (síntesis de ambos fenómenos, la causa suprema de todo tipo de fenómenos)
Estos tres objetos, no pueden ser comprendidos por que rebasan el ámbito de lo empírico. Por tanto, la metafísica no constituye ciencia.  
Teoría de la moral (uso práctico de la razón)
En "Crítica de la razón práctica" Kant da respuesta a la pregunta: ¿qué debo hacer?
Lo temas metafísicos tratados en la "Dialéctica trascendental" los traslada Kant a la ética como "postulados de la razón práctica". Los postulados son proposiciones que no pueden ser demostradas desde la razón teórica pero han de ser admitidas para entender el "hecho moral". Los postulados de la razón práctica son la existencia de la libertad, la inmortalidad del alma, y la existencia de Dios.
Kant hace una crítica a las éticas materiales, que son aquellas que persiguen un fin (el pla­cer, el dinero, el poder, la felicidad, la contemplación de Dios....) y poseen unos medios (preceptos necesarios para su realización). Su crítica se resume en tres puntos:

  1. Son empíricas (a posteriori)
  2. Sus preceptos son hipotéticos o condicionales.
  3. Son heterónomas (las normas están fuera de mí y yo las obedezco)
Frente a las anteriores, Kant propone una ÉTICA FORMAL. La ética kantiana afirma que es posible decidir la bondad o maldad de una máxima a partir de un rasgo meramente formal como es su posibilidad de ser universalizada.  Otras características de la ética formal son: 


  • el rigorismo kantiano;
  • la defensa de la autonomía de la voluntad en la experiencia moral;
  • y la propuesta de los imperativos categóricos como imperativos propiamente morales .

En conclusión, es una ética conforme al deber, lo que importa no es el resultado de una acción sino la intencionalidad.








martes, 29 de mayo de 2012

El empirismo y los límites del conocimiento

Llamamos empirismo a la corriente filosófica desarrollada en las Islas Británicas entre los siglos XVII y XVIII. Esta corriente atribuye el conocimiento única y exclusivamente a los sentidos, por lo que se contrapone al racionalismo. Sus representantes más importantes y que serán objeto de estudio son John Locke, George Berkeley y David Hume. Para los racionalistas, la experiencia es la génesis y el límite del conocimiento.

Locke
La filosofía de Locke,  parte del rechazo de las ideas innatas de Descartes. Locke afronta el problema de la  génesis y el límite del conocimiento desde la perspectiva de la experiencia interna. El valor del conocimiento depende de los mecanismos psicológicos que se producen en el sujeto (psicologismo). Por tanto, el sujeto también interviene en su elaboración.
Todo lo que conocemos son idas, que Hume clasifica en:

  • Ideas simples. Son las ideas más elementales e irreductibles a ideas más básicas, y las dividió en ideas de sensación e ideas de reflexión:
  • Ideas simples de reflexión. Son para Locke las ideas que se refieren a la propia vida psíquica y de las que tenemos noticia por experiencia interna o percepción interna, como la idea de dolor, de alegría, etc,.
  • Ideas simples de sensación. Son para Locke las ideas que aparecen en la experiencia externa o percepción externa. Se identifican con lo que ahora llamamos sensaciones. Se dividen en ideas de cualidades primarias e ideas de cualidades secundarias.
  • Ideas complejas.Son aquellas que se formas a partir de las ideas simples. Se dividen en tres tipos de ideas:
  • Modo. Para Locke los modos son las ideas complejas que se refieren a propiedades que no subsisten por sí mismas sino que dependen de las substancias.
  • Relación. Son consecuencia de la comparación de una idea con otra.
  • Sustancia. Representan cosas particulares que subsisten por sí mismas.
Para hacer referencia al estado de seguridad que tiene el sujeto con respecto a una sustancia, Locke emplea el término de certeza. Aunque por los sentidos no podamos conocer las sustancias cartesianas, sí podemos estar seguros de su existencia. Así, podemos conocer nuestra mente mediante una certeza basada en la intuición (intuitiva); las sustancias físicas mediante la certeza sensitiva o sensación; y la sustancia infinita o Dios mediante la certeza demostrativa. Locke creyó posible poder demostrar la existencia de Dios mediante el principio de causalidad, pues la sensaciones no se producen solas sino que las producen objetos en mí.

Hume
Hume es considerado como el empirista más radical. Al igual que el resto de los empiristas, afirma que no tenemos ideas innatas sino que la mente es como una "tabla rasa" cuando nacemos, es decir está en blanco y cualquier idea viene de fuera. Al contrario que Descartes, sostiene, pues, que el conocimiento empieza con lo sentidos y todo lo que llega a nuestro conocimiento pasa previamente pos los sentidos. Es un conocimiento de experiencia en el que la razón solo puede lo que la experiencia nos ofrece, relacionando unas ideas con otras. Así pues, los sentidos son nuestra única fuente válida de conocimiento.
Hume llama percepciones -Locke lo llamará ideas- a todo el contenido que hay en nuestra mente y las divide en:
  • Impresiones. Son las percepciones vivas e intensas, claras, de los objetos y fenómenos que se nos muestran en la experiencia y que percibimos a través de los sentido. Son preentes y están aisladas unas de otras y son la base de nuestro conocimiento.
  • Ideas. Son imágenes debilitadas de las impresiones. 
Para que una idea sea válida, debe estar basada en una impresión correspondiente. Por tanto Hume rechaza las tres ideas clásicas de la metafísica de las que hablaba Descartes, ya que no se basan en ninguna impresión.
  1. Frente a Dios, considera que no es posible demostrar su existencia pues no se basa en ninguna impresión, sobrepasa los límites de mi conocimiento, por consiguiente, no puedo hablar de ello.
  2. Frente al Mundo, considera que  tenemos ninguna impresión de "mundo como totalidad", lo único que tenemos son impresiones aisladas. Por tanto no existe ninguna sustancia a la que podamos llamar extensa o material, sino que tenemos distintas impresiones que sólo podemos unir en nuestra mente pero no sabemos si están unidas en la realidad.
  3. Frente al Alma, No tenemos ninguna impresión acerca de nuestra identidad personal. El yo no puede percibirse como sustancia. Sólo tenemos recuerdos de impresiones pasadas y la continuidad de nuestros recuerdos (la memoria) es lo que no hace creer que somos la misma persona, pero esta sensación también es una construcción mental nuestra que no depende de la realidad.
La unión de impresiones se produce porque tenemos varios mecanismos de asociación de impresiones y que son causa de muchas de nuestras ideas. Estas leyes de asociación nos hacen creer a menudo que la realidad es de un modo determinado y no nos damos cuenta que somos nosotros mismos quienes unimos deliberadamente unas impresiones con otras, pero esto no quiere decir que conozcamos la naturaleza de lo real, sino que la realidad en nuestra mente es en parte construida por estas asociaciones, clasificadas en:
  • Proximidad. Tendemos a unir las impresiones que aparecen próximas en el espacio y seguidas en el tiempo, sin que por ello exista una relación entre ambas (por ejemplo, en las fobias).
  • Semejanza. Tendemos a unir las impresiones que se parecen. Este fenómeno se conoce como generalización (por ejemplo, cuando decimos que todos los toros son bravos).
  • Causa-efecto. Tendemos a asociar aquellas impresiones que aparecen contiguas en el espacio y en el tiempo estableciendo una causalidad. En toda inferencia causal (razonamiento) hay una conexión necesaria entre causa y efecto que establecemos erróneamente. Para Hume, simplemente, es una sucesión constante. . Que el agua hierva a 100 grados no quiere decir que siempre vaya a ser a si, implemente vinculamos la impresión fuego y la impresión agua hirviendo.
 Por esta razón no podemos establecer un conocimiento verdadero, solo podemos tener creencia, no certeza. No existen por tanto las leyes universales, pues aplicando el criterio de certeza, no son válidas por lo que la ciencia es imposible. Solo podemos conocer fenómenos (fenomenismo): "cuando percibimos, lo que verdaderamente percibimos no es algo exterior a nuestra mente sino nuestras propias sensaciones".
Para Hume, un conocimiento científico debe reunir dos características:
  1. Que sea universal y necesario, y por tanto que nos proporcione leyes sobre la naturaleza que valgan para todos los casos y para todo tiempo, de manera que podamos hacer una predicción de los fenómenos.
  2. Que amplíe nuestra información sobre el mundo, es decir, que nos haga conocer mejor la naturaleza o la realidad que estudiamos. 
Basándose en la clasificación anteriormente expuesta, considera Hume que hay dos tipos de conocimiento:
  • Cuestiones de hecho. Consisten en un conocimiento de las leyes naturales que proviene de la experiencia y que nos llega a través de los sentidos. Se basa en las impresiones y es un conocimiento empírico. La ciencia que se basa en este tipo de conocimiento es la física. Nos ofrece información sobre el mundo exterior (es extensivo) pero no nos da certeza ni universalidad, pues la experiencia sólo nos muestra casos concretos y particulares (impresiones), por consiguiente, no constituye ciencia.
  • Relaciones de ideas. Son las ideas que nuestra razón o entendimiento establece con las ideas que provienen de la experiencia. Es un conocimiento racional, pero que se basa en el último extremo en la experiencia y la ciencia modelo de este tipo de conocimiento son las matemáticas. Es un conocimiento que no ofrece exactitud y certeza, pero que no amplía nuestra información del mundo, sino que se limita a relacionar ideas sin ofrecernos ningún dato empírico nuevo, por eso no constituye ciencia.
Hume considera, de esta manera, que en ser humano debe conformarse con un conocimiento probable. No podemos tener certeza de las asociaciones que establecemos entre las impresiones, no es posible que un impresión es causa de otra (derrumba el principio de causalidad) y por tanto no es posible la ciencia. 
Este escepticismo tendrá sus consecuencias en el terreno de la moral con el desarrollo del emotivismo moral. Según esta teoría, el fundamento de la experiencia moral no lo encontramos en la razón (Hume se opone al racionalismo) sino en el sentimiento que las acciones y cualidades de las personas despiertan en nosotros. Hasta ahora el criterio ético seguido ha estado en función del conocimiento de las normas y las leyes naturales y universales. Pero Hume niega este criterio puesto que no podemos conocerlas. Nuestros juicios éticos estarán por tanto guiados por el sentimiento, que es universal y desinteresado




lunes, 28 de mayo de 2012

Filosofía moderna: Descartes

Contexto filosófico
Una vez superada la filosofía anterior, nos encontramos con la Edad Moderna, una nueva forma de afrontar la filosofía desde la perspectiva del conocimiento. Se proclaman la autosuficiencia y la autonomía de la razón, dejando la fe al margen de la filosofía; la dimensión gnoseológica de la filosofía, es decir, el conocimiento como criterio de interés; el uso del método matemático como método adecuado para el descubrimiento de los primeros principios (intuición-deducción).
En esta época, la preocupación por el conocimiento se desarrolla en dos corrientes fundamentales: Racionalismo y Emprirismo. 

Introducción
Podemos considerar a Descartes como el padre del Racionalismo: tiene una confianza absoluta en la Razón y una desconfianza en los sentidos (siguiendo la línea de Parménides y Platón). Otros rasgos que nos permiten enmarcarlo en este movimiento son el innatismo de las ideas y la concepción de que el orden del pensamiento se corresponde con la realidad y su recurso a Dios como garantía (san Agustín).
Las principales obras de Descartes son:

  • Discurso del método
  • Meditaciones metafísicas



Unidad de Razón y método
Como buen racionalista, Descartes considera que es posible el conocimiento de la Realidad por medio de la razón. Para esto, debe someterse a un método adecuado.  
Los modos de conocimiento con los que podremos alcanzar el saber estricto son consecuencia de la experiencia intelectual: la intuición, acto intelectual, simple y evidente, es la base del conocimiento; y la deducción, movimiento de la mente que consiste en la captación de una verdad por seguirse de otra cosa conocida con certeza. Una vez captados por intuición los primeros principios (se nos presentan de forma clara y evidente), el razonamiento deductivo nos permite llegar a otras verdades que se derivan de estos principios necesariamente. El método es un conjunto de reglas ciertas y fáciles con las que llegar al conocimiento; la más importante es la regla de la evidencia: admitir como verdadero sólo aquello que se conozca con evidencia, con claridad y distinción; esta regla da lugar al llamado criterio de verdad. Por la regla del análisis dividimos cada dificultad hasta llegar a los elementos simples; por la regla de la síntesis conducimos nuestro pensamiento de lo más fácil (de los elementos simples) a lo más difícil (al problema complejo); y por la regla de la enumeración revisamos todo el proceso hasta estar seguros de no omitir ningún paso ni de cometer errores.

Duda metódica y descubrimiento del primer principio: "Cógito, ergo sum"
Como consecuencia de la regla de la evidencia, que sólo admite como verdadero aquello que se nos presente con absoluta evidencia, Descartes aboga por la duda metódica. No es una duda escéptica sino metódica porque persigue la verdad. Dado que no podemos dudar de todas nuestra opiniones una a una, propone analizar los principios sobre los cuales se asientan.

  1. Los sentidos. Los sentidos, que están en la base de las ciencias empíricas, a veces nos engañan porque sólo nos muestran el cambio, la apariencia de la realidad y nos hacen equivocarnos muy a menudo.
  2. La realidad. El sueño es indistinguible de la vigilia, por lo que todo lo percibido podría ser un sueño y falso
  3. Los principios matemáticos. Frente a los principios matemáticos, Descartes propone la hipótesis de un genio maligno que nos hiciera equivocarnos incluso de aquello que se nos presenta con absoluta evidencia a la razón: los axiomas matemáticos.
Mientras duda, Descartes se da cuenta de su propia esencia: la de ser pensante. La duda metódica ha llevado a Descartes al descubrimiento de una primera verdad evidente de la que no se puede dudar. El hecho de dudar ya implica la función de pensar. Por tanto, de lo único que puedo estar totalmente seguro es de mi propio pensamiento y de que mi existencia y mi realidad  nos les la de ser pensante ("pienso, luego existo")
Del mismo modo que llega al descubrimiento de una primera verdad, encuentra el criterio de verdad: claridad y distinción. Las cosas verdaderas son aquellas que se me presentan de forma clara y distinta. Lo claro es lo evidente, lo presente y manifiesto al espíritu y que se ofrece a la intuición; lo distinto se da cuando el conocimiento es simple y la cosa está bien delimitada, lo claro presente sólo él y no mezclado.

Análisis del contenido del pensamiento: las ideas
Dado que la esencia del alma en el hombre es la de ser pensante, Descartes analizará el contenido del pensamiento y descubrirá que esta formado por tres tipos de ideas:

  1. Las ideas adventicias. Son todas aquellas ideas que provienen de fuera y que nos llegan a través de nuestra experiencia externa, esto es, los sentidos.No nos sirven para construir un conocimiento seguro, ya que hemos puesto en duda nuestros sentidos.
  2. Las ideas ficticias. Son aquellas que provienen de la imaginación. Se construyen a través de la unión de dos o más ideas adventicias, luego no no sirven, tampoco, para la el apoyo de la ciencia.
  3. Las ideas innatas. Son aquellas que provienen exclusivamente de la razón. Son inherentes a ella desde que nacemos y no provienen de los sentidos. Se nos presentan con absoluta evidencia y han tenido que ser puestas en nuestra razón no por el mundo exterior ni por nosotros mismos sino por un ser perfecto e infinito al que llamamos Dios.
Como conclusión del análisis de los tipos de ideas, Descartes saca varias conclusiones:
  • Las ideas innatas son las únicas que nos sirven de base para en conocimiento.
  • El análisis de las ideas innatas nos lleva a concluir que tiene que existir un ser que haya puesto en nosotros las ideas de infinitud y perfección, que son innatas, y que por tanto tiene que ser perfecto e infinito, es decir, un ser superior al que llamamos Dios.
  • La demostración de la existencia de Dios mediante el principio de causalidad: Dios es la causa de nuestras ideas de perfección e infinitud pues tiene que existir un ser pensante, absolutamente perfecto que sea causa de esas ideas. La idea de un ser perfecto implica su existencia (argumento ontológico): la existencia de Dios está comprendida en la idea de un ser infinitamente perfecto del mismo modo que en la idea de triángulo está comprendido que sus tres ángulos son iguales a dos rectos.
  • Dios incluye en su esencia su existencia, pero también su bondad y veracidad, y Dios sería mentiroso y poco bondadoso si nos hiciese errar cuando creemos estar ante la verdad. El hecho de que Dios exista, es la garantía de que existe un mundo exterior que se corresponde con nuestras ideas acerca del mismo, ya que Dios no puede permitir que nos engañemos en nuestro conocimiento de la realidad.

La realidad
El método cartesiano, conlleva a la afirmación de la existencia de tres tipos de sustancias (aquello que no necesita de otra cosa para existir):
  1. La sustancia pensante o mente -pues la esencia del hombre es la de ser pensante- ("res cogitans"). Es la primera desde el punto de vista de nuestro conocimiento (la primera verdad a la que se accede por el primer paso del método).
  2. La sustancia extensa o mundo ("res extensa"). Es la tercera desde el punto de vista del conocimiento. Se llega a su existencia partiendo de la existencia de Dios, que es el garante de que a nuestras ideas sobre el mundo les corresponde un mundo real.
  3. La sustancia infinita o Dios ("res infinita"). Es la segunda desde el punto de vista del conocimiento. A ella se llega mediante el análisis de las ideas innatas de infinitud y perfección. Es una demostración racional. Su existencia nos permite establecer la existencia de una realidad exterior a nuestro conocimiento y la correspondencia entre sustancia pensante y sustancia extensa. Sin embargo, desde el punto de vista de la realidad, la primera sustancia es la infinita pues Dios es el creador de las otras dos sustancias.











viernes, 27 de enero de 2012

Santo Tomás

Aristotelismo de Santo Tomás
La oposición al averroísmo latino y la influencia aristotélica forman el pensamiento de Santo Tomás. Entre las aportaciones más importantes de Aristóteles, aunque sintetizadas con la doctrina cristiana, están:

  • Interpretación de la naturaleza. Para Aristóteles, el movimiento era el paso de la potencia al acto. Tomás toma el hilemorfismo, la composición de los seres en sustancia y accidente, la teoría de las cuatro causas (material, formal, eficiente y final),…Una de las 5 vías que tomó Sto. Tomás para demostrar la existencia de Dios fue la del movimiento. Observa el movimiento. Si se mueve es porque alguien lo mueve. En el infinito, se ve el primer motor, que es Dios.
  • Antropología. El alma es el principio de vida. El alma es la forma y el acto del cuerpo. El cuerpo y el alma forman una unión sustancial.
  • Ética. El fin último del hombre es la felicidad: la contemplación de Dios. Hay una primacía del conocimiento sobre la voluntad (primero entiendo, luego creo). Las normas morales están inscritas en la naturaleza concebida, ésta, teleológicamente. Es la Ley Moral Natural (todos nacemos con la ley moral: no matar, subsistir,…)
Fe y razón
Santo Tomás hace una aportación que culmina con el problema Fe/Razón. Según Sto. Tomás, ambas son fuentes de conocimiento distintas, pero colaboran, a diferencia del averroísmo latino (doble verdad). La razón  colabora con la fe dotándola de un método racional (filosofía) ayudando a la teología a constituirse como ciencia. Por otro lado la fe colabora con la razón siendo criterio extrínseco negativo, esto es, viene de fuera y corrige a la razón en caso de que el razonamiento sea falso, es decir, contrario a la fe. Podemos observar, de este modo que la fe va mas allá que la razón y la tutela, ya que el conocimiento es limitado. Entre ambas esferas encontramos una intersección de contenidos comunes a la fe y a la razón. Algunas creencias nunca podrán ser demostradas por la razón (la trinidad y la eucaristía, p. ej.) y otras sí, como los preámbulos de la fe (la existencia de Dios y la inmortalidad del alma, p. ej.). Pero a pesar de ese solapamiento que se produce en algunos puntos entre la teología y la filosofía (existencia de Dios, por ejemplo), creerá Sto. Tomás en la necesidad de la fe pues no todo hombre puede llegar a la verdad por la razón, bien por falta de tiempo, bien por falta de capacidad; además, la fe debe guiar a la razón para evitar el error.

Antropología
El hombre es un compuesto de cuerpo (materia) y alma (forma) que forman una unión sustancial. Dado que el alma es inmaterial le corresponden las facultades del entendimiento (agente y paciente) y la voluntad. Sin embargo al estar unida al cuerpo por esa unión sustancial, no lo puede conocer todo. En este sentido, el cuerpo colabora con el entendimiento extrayendo las cosas sensibles (Abstración) y elaborando un concepto universal.
Las percepciones sensibles dejan en mi memoria una imagen o representación particular llamada fantasma. Sobre ella, actúa el entendimiento agente, despojando esa idea de datos particulares.
Actúa el entendimiento paciente, y conoce universalmente.
Para Sto. Tomás, cuando lo veo, automáticamente saco lo universal, y posteriormente, lo particular. Vuelvo la mirada sobre aquello que ha producido en mí ese universal.

Explicación de la realidad
Para santo Tomás la realidad se divide en dos ámbitos:

  • esencia (Dios es esencia pura);
  • existencia (seres contingentes creados).

El Aquinate parte de la contingencia de todo ser finito: la indigencia radical de todo ser finito exige un ser que sea fundamento de sí mismo y de todo lo real, Dios. Todas las criaturas tienen una composición metafísica de esencia y existencia (son contingentes, limitadas) frente al único ser necesario e infinito, Dios, que es la causa de su existencia. Partiendo de Dios, Sto Tomás nos ofrece una visión de la realidad creada en forma jerárquica. Para referirse a los seres creados (compuestos) se sirve de conceptos aristotélicos: acto y potencia, sustancia y accidentes, materia y forma, añadiendo la distinción esencia/existencia.

Teología. Esencia y existencia de Dios
Santo Tomás quiere defender la posibilidad del conocimiento de Dios sin rebajar la calidad de su ser, evitando dos extremos: afirmar la posibilidad del conocimiento de Dios a costa de aproximar demasiado su ser a las cosas del mundo; y separar radicalmente a Dios del mundo, negando con ello la posibilidad de su conocimiento racional. Para ello, echando mano de la analogía (relación de semejanza entre dos cosas distintas), empleará varios recursos:
  • la afirmación: afirmaremos de Dios únicamente aquellas propiedades puras que no traen consigo imperfección; 
  • la negación:  negaremos de Dios las propiedades de las criaturas que implican imperfección; 
  • la eminencia diremos que Dios posee de forma infinita las perfecciones que encontramos en las criaturas.
Dado que la existencia de Dios no es evidente, Santo Tomás plantea la necesidad de demostrar la existencia de Dios, de forma que sea accesible a la facultad humana. Para ello se basa en unas pruebas (las 5 vías) que son demostraciones a posteriori (eexperiencia sensible).  El esquema común a las Cinco Vías es el siguiente:
  1. Parte de una observación: un dato de experiencia, un rasgo que se puede observar en las cosas y que es distinto para cada Vía (movimiento, causalidad, existencia dependiente de otro ser, perfección, conducta final).   
  2. Utiliza el principio de causalidad: todo lo que se mueve se mueve por otro, nada de lo que experimentamos es causa de sí mismo, ...
  3. Plantea la imposibilidad de series hasta llegar al infinito: llega hasta un primer motor ordenador.
  4. Concluye el la existencia de una causa incausada: DIOS.
La conclusión final es que Dios existe.

Ética
La ética de Santo Tomás es eudemonista: el fin último es la felicidad; y teleológica: todo ser vivo tiene una tendencia. Las tendencias las podemos reunir en tres grupos:
  • En cuanto sustancia, conservar nuestra propia existencia, alimentarnos, cuidar la salud, etc.
  • En cuanto animales, tendemos a perpetuar la especie con la procreación. De esta tendencia se deducen ciertas normas de conducta encaminadas a la procreación y el cuidado de la prole.
  • En cuanto racionales, tendemos a conocer la verdad y vivir en sociedad. Hay unas normas que intentan coordinar la convivencia. De aquí viene la obligación moral de vivir en sociedad y respetar la justicia.
El hombre, a excepción del resto de los seres naturales, es capaz de conocer sus tendencias racionalmente. Al conocerlas, puedes deducir o sacar ciertas normas de conductas encaminadas a dar a estas tendencias el cumplimiento adecuado.Estas normas de conducta que dan cumplimiento a nuestras tendencias se conoce como Ley Natural.
La ley natural dirige y ordena los actos de los seres naturales para la adecuada realización de los bienes que les son propios. Santo Tomás toma del pensamiento griego la noción de naturaleza como principio dinámico intrínseco que determina el comportamiento ordenado de los seres naturales, a la vez que la idea de que puede utilizarse el criterio de la “naturalidad” para distinguir la conducta buena de la mala: lo bueno es lo natural y lo malo lo contrario a ella. Pero añade a esta idea griega la tesis de que las inclinaciones naturales descansan en último término en Dios, quien por su providencia gobierna todas las cosas y les da las disposiciones convenientes para su perfección. En los seres irracionales la ley eterna inscrita en su naturaleza determina sus acciones de manera pasiva y necesaria, en los hombres descansa en su razón y se realiza a partir de su voluntad y libertad. Santo Tomás interpreta la ley natural como la ley moral, y la identifica con la razón humana que ordena hacer el bien y prohíbe hacer el mal. La ley moral es racional pues es dictada por la razón y natural porque la razón es un rasgo de la naturaleza humana y porque describe las acciones convenientes para los fines inscritos en nuestra naturaleza. La ley natural contiene los preceptos básicos que rigen la vida moral, el primero de los cuales es “debe hacerse el bien y evitarse el mal” y en el que se fundan todos los demás preceptos de la ley moral. Dado que la ley natural se fundamenta en la naturaleza humana, y ésta en Dios, la ley natural no es convencional, es inmutable; evidente (ha de ser bien conocida para poder llegar a todos y así, poder interpretarla); y la misma para todos (universal). La ley positiva (ley que promulgan los Estados) debe ser expresión de la ley natural para ser justa y buena y, por tanto, no será convencional. La ley natural tiene su origen y fundamento en un orden más amplio: el orden del Universo, orden que es expresión de la ley eterna, ley inmutable que descansa en la propia razón de Dios y de la cual derivan todas las demás leyes. Dios ordena todas las acciones, tanto humanas como no humanas, hacia su fin. 


miércoles, 25 de enero de 2012

Comentario de texto de san Agustín

9 Ag. —El Señor me concederá, como lo espero, poderte contestar, o mejor dicho, que tú mismo te contestes, iluminado interiormente por aquella verdad que es la maestra soberana y universal de todos. Pero quiero que me digas brevemente si, teniendo como tienes por bien conocido y cierto lo que antes te pregunté, o sea, que Dios nos ha dado la libertad, procede decir ahora que no ha debido darnos Dios lo que confesamos que nos ha dado.
10 Porque, si es incierto que él nos la ha dado, hay motivo para investigar si nos ha sido dada con razón o sin ella. De este modo, si llegáramos a ver que nos ha sido dada con razón, tendremos también por cierto que nos la ha dado aquel de quien el alma humana ha recibido todos los bienes; si, por el contrario, descubriéramos que nos ha sido dada sin razón, entendamos igualmente que no ha podido dárnosla aquel a quien no es lícito culpar de nada. Mas si es cierto que él nos la ha dado, es preciso confesar que, sea cual sea el modo como nos la dio, no debió dejar de hacerlo, ni debió dárnosla de otro modo; ya que en realidad nos la dio quien en modo alguno puede ser razonablemente censurado en su modo de obrar.
11 Ev. —Aunque creo con fe inquebrantable todo esto, sin embargo, como aún no lo entiendo, continuemos investigando como si todo fuera dudoso. Y esta incertidumbre se extiende a que nos haya dado la voluntad libre para obrar el bien, puesto que por ella precisamente podemos pecar, y queda también en el campo de la duda si debió dárnosla o no.
12 Si es incierto que nos ha dado para obrar el bien, es también incierto que se nos haya debido dar, y, por consiguiente, será igualmente incierto que Dios nos la haya dado. Y si es incierto que debió dárnosla, también lo es el que nos la haya dado aquel de quien sería una impiedad creer que nos hubiera dado algo que no deberíamos habernos dado.
San Agustín, Del libre albedrío. Libro II. Capítulo2. 

Cuestiones:

1.Exponer las ideas y la estructura argumentativa del texto propuesto.

La primera idea a la que hace referencia san Agustín es la de la iluminación. Dios pone en nuestro interior la verdad soberana y universal.
La segunda cuestión que san Agustín aborda, poniéndola en boca de su interlocutor es la de la libertad. Dios nos ha dado la libertad para poder obrar el bien. Otra cosa es que hagamos el mal. Entonces, cabe plantearse si realmente nos ha sido dado por Dios algo que consideramos que no debería habernos dado.

2.Explicar el problema de la la libertad y Dios en San Agustín y desarrollar sistemáticamente las principales líneas de su pensamiento.

Con la libertad podemos obrar de forma correcta; pero también de forma incorrecta. Dios nos concede el libre albedrío. Pero ¿por qué podemos pecar si Dios nos ha dado el libre albedrío para hacer el bien?, ¿es Dios el responsable?. Para San Agustín el mal no es una forma de ser, sino su privación; no es algo positivo, sino negativo: carencia de ser, no-ser. Todo lo creado es bueno, ya que el ser y el bien se identifican. Por lo tanto no puede venir de Dios.
Líneas de su pensamiento
(ver san Agustín)

miércoles, 18 de enero de 2012

San Agustín

Vida
Nació en Tagaste, África. Hijo de un padre pagano y una madre cristiana fue educado en los valores del cristianismo. Alejado del cristianismo, vivió una vida tormentosa, entregado al juego y los espectáculos. Su afán por la búsqueda de la verdad lo llevará a aferrarse a los maniqueos, hasta que a los 32 años conozca las doctrinas de San Ambrosio en Milán, quien lo instruirá de nuevo en el cristianismo hasta su bautizo. A los 34 años regresará a África, convirtiéndose en obispo de Hipona. 
Con la llegada de los vándalos en el año 430 a África, muere San Agustín a los 72 años, asistiendo a la caída del Imperio Romano.
Es considerado como uno de los más importantes padres de la Iglesia.
Sus obras más importantes son: La ciudad de Dios y las Confesiones.

Fe y razón
El conflicto fe-razón es el eje sobre el que gira toda la filosofía medieval. San Agustín acoge la filosofía platónica y de Plotino (Eneadas) y el cristianismo. Esta mezcla conformará el Agustinismo hasta el siglo XIII, con Sto.Tomas. 
Para Agustín, la fe y la razón colaboran sin que una cosa excluya a la otra. Ambas llevan hasta el conocimiento de la verdad cristiana. No obstante, hay una prioridad de la fe sobre la razón, que solo ayuda.
Hay que creer para entender (credo ut intelligam). Lo que importa es creer en Dios aunque no lo entendamos. De ahí que la razón este sometida a la fe.

Raíces antropológicas de San Agustín
La filosofía de San Agustín parte de la interiorización. Todo esta en nuestro interior y no fuera, en la experiencia. Se traduce en el autotrasendimiento del hombre. El autotrasendimiento del hombre se da en el conocimiento y en la voluntad

Autotrascendimiento del hombre en el conocimiento
La verdad esta en nosotros mismos por que un ser infinito (Dios) nos las ha puesto en nosotros mismos mediante la iluminación. Para descubrirla tenemos que mirar en nosotros mismos. A partir de las verdades mutables que encontramos en nuestro interior deseamos conocer las verdades inmutables, que son superiores a nosotros y existen necesariamente.

Autotrascendimiento del hombre en la voluntad
El hombre está continuamente buscando la felicidad. Esta felicidad no esta sino en el amor a Dios, porque sólo le puede hacer feliz algo que sea mas que él: Dios.

Teología
Dios es causa real proporcionada.
Para demostrarnos la existencia de Dios, San Agustín opta, también, por la vía de la interiorización para lo que se basa de varios argumentos: 
  • Orden en el universo. El orden del universo lo ha creado Dios. 
  • Consenso. Si tanta gente cree en Dios, no puede estar equivocada.
  • Autotrascendimiento e ideas inmutables. Si existe en mí una idea inmutable (extraordinaria), alguien infinito las ha puesto necesariamente en nosotros; luego ese ser infinito es Dios.
En el argumento ontológico (San Anselmo) esta idea va a presentar una variante: Dios es lo mas de lo mas grande. Si Dios es lo mas grande tiene que existir por que sino habría algo mas grande que él. Si no existe, ya no es lo más grande, porque no tendría categoría de existencia.

Antropología
El hombre -al igual que en Platón- presenta dos partes: cuerpo y alma. El alma (inmutable) se sirve del cuerpo (mutable), que no tiene valor. A su vez, el alma tiene dos aspectos diferentes:
  • Razón inferior. Tiene por objeto la ciencia, el conocimiento de las realidades sensibles mutables. Es el conocimiento del entorno físico. Sirve para sobrevivir o plantearme las necesidades del entorno físico.
  • Razón superior. Tiene por objeto la sabiduría, las Ideas, para poder conocer a Dios. Este conocimiento lo hacemos a través de la iluminación divina, que nos permite conocer todo.
En cuanto al origen del alma, no puede existir antes de nacer por que entonces Dios quedaría en un segundo plano; tampoco se puede decir que se transmite de padres a hijos -como planteaba el traduccianismo-, ya que seria dar al hombre demasiada importancia, en detrimento de Dios. Finalmente, San Agustin dijo que las almas son creadas por Dios allí donde se necesiten, con ocasión de la creación de un nuevo ser.

Ética y moral
Con el cristianismo, llega la libertad individual. Somos libres para hacer el bien y el mal. Si hacemos el mal allá nosotros. En contra de esta postura se mantiene el pelagianismo, que afirma que el hombre no tiene tendencia al mal. Si el hombre no tiene tendencia a el mal no necesita de la gracia de Dios. Por lo tanto minimiza el papel de la Gracia Santificante.
En cuanto al origen del mal, siguiendo a Plotino, afirma San Agustín que no puede estar en Dios, porque no es algo positivo y por lo tanto no ha podido ser creado por Dios.

Estado e Historia - "La ciudad de Dios"
Es el libro más importante de San Agustín. En él plantea por primera vez el sentido de la historia y minimiza el papel del Estado frente a la Iglesia.

Conclusión
 El agustinismo se mantendrá hasta el siglo XIII, hasta que resurja otra vez el pensamiento de Aristóteles de la mano de Averroes. 
Sus puntos:
  • Prioridad de la Fe sobre la Razón
  • Primacía de la voluntad 
  • Argumento ontológico (San Anselmo de Cunterbury)