Los sofistas
la expulsión de los persas en el siglo V a.C.(o siglo de Pericles), la victoria de las "polis" griegas produjo un cambio importante en el pensamiento filosófico de Grecia. Las preocupaciones cambiaron y los atomistas pasaron a un segundo plano. La naturaleza abrió paso a la antropología. Lo que importa ahora es el hombre y su vida en sociedad. Al colaborar todos los los pueblos en la expulsión surge la idea de convivencia; de "democracia". Se instaura este sistema de gobierno en Grecia. Ahora cualquier ciudadano puede ser miembro de la Asamblea y, por tanto acceder al poder.
A la sombra de este cambio surgirá un movimiento filosófico de gran importancia en todo el mundo griego: la sofística. Lo primero que diferenció a los sofistas fue que asumieran la enseñanza como una profesión y cobraran por sus enseñanzas. Esto provocará un amplio recelo el todos los sectores de las polis que culminará con las críticas de Sócrates y, posteriormente, Platón.
Escepticismo, relativismo y convencionalismo
La multiplicidad de sustancias (ya mencionadas por los presocráticos) y el espíritu viajero de los sofistas despertó en ellos una actitud escéptica ante la posibilidad de un conocimiento válido. El escepticismo mantiene que no es posible el conocimiento. Como muy bien decía Gorgias: "nada existe;si algo existe, no puede ser conocido por el hombre; si se puede conocer, no puede ser explicado a los demás". Esta cita, no es sólo un ejemplo de escepticismo, sino que incorpora una tesis sobre la función del lenguaje. Concretamente, Gorgias está negando la capacidad del lenguaje para representar la realidad. El lenguaje no es sino un mero instrumento para persuadir por medio de la retórica. Esto también les provocará un enfrentamiento con Sócrates, que defiende el diálogo como forma de de enseñanza
Como consecuencia del escepticismo, se desarrolló el relativismo. Si al entendimiento le es imposible alcanzar la verdad absoluta sobre la naturaleza, quizás se deba a que no existe tal verdad. Puede que solo existan verdades parciales, válidas a cada momento y lugar, pero erróneas cuando cambian de contexto. El máximo exponente de esta teoría será Protágoras con la siguiente frase: "El hombre es la medida de todas las cosas.
De las que son en tanto que son y de las que no son en tanto que no son".
No hay que confundir dos teorías muy próximas pero distintas, el relativismo y el escepticismo: el escéptico afirma que no cabe conocimiento alguno, el relativista que sí es posible el conocimiento pero que éste es relativo a las personas y que por lo tanto pueden existir muchas verdades respecto de las mismas cosas.
Puesto que no existen valores morales absolutos, entonces es posible llegar a diferentes acuerdos sobre lo que es lo bueno o lo justo. Los sofistas establecían que la moral (leyes e instituciones) es convencional, es decir, fruto de un acuerdo.en contra de éstos, Sócrates, en su teoría del intelectualismo moral afirma que solo el sabio conoce la bondad. Sólo el bondadoso sabe lo que es bueno y malo.
Sócrates
La mayor parte del saber Sócrates lo conocemos a través de su discípulo Platón, que lo utiliza en muchos de sus diálogos. Es considerado como el hombre más sabio por reconocer su propia ignorancia.
El método y objetivo en la filosofía socrática
Sócrates, siguiendo la línea de los sofistas, se preocupó por el ser humano. Esta vez, no como un individuo que forma parte de una red y actúa en sociedad, sino como ser humano individual ("Conócete a ti mismo")
El primer paso que propuso Sócrates necesario para el examen de uno mismo (máximo quehacer de su filosofía) consiste en el reconocimiento de la propia ignorancia ("Solo sé que no se nada"). Sólo el que reconoce que no sabe está en disposición de aprender; el que se cree en posesión de la sabiduría no siente la necesidad de investigar y, por lo tanto, se queda definitivamente sumido en la ignorancia. Ésto, era lo que sucedía con los sofistas, que creía tan valiosas sus enseñanzas que cobraban por ellas.
La vocación de Sócrates no era la de transmitir un conjunto de doctrinas, sino comunicar a otros el interés por la investigación filosófica. Sócrates consideraba que si algo podía ser de utilidad a la humanidad era ayudándola a alcanzar el conocimiento por sí misma. Esto le lleva a Sócrates a buscar definiciones universales, objetivas. Para cumplir esta tarea se dotó de un método que consta de dos fases. la ironía y la mayéutica. La ironía desenmascara el saber ficticio; la mayéutica (en griego, "arte de ayudar a dar a luz"), ayuda a descubrir el saber auténtico. La mayéutica no es otra cosa sino el arte de la investigación en común. Dado que el hombre no es capaz de aclararse por sí mismo necesita del diálogo. Con el diálogo me descubro a mí mismo y ayudo al otro a descubrirse. Mientras que los sofistas enseñan a buscar en el interlocutor a alguien a quien convencer (que es lo que necesita el orador para llograr el éxito), Sócrates, enseñaba el diálogo como forma de ayudar unos a otros.
El intelectualismo moral
La tesis del convencionalismo moral resulta inadmisible para Sócrates ya que hacen imposible la comunicación. ¿Cómo se decide si una ley es o no es justa en una asamblea en la que cada miembro está entendiendo algo diferente cada vez que se emplea la palabra "justo"? Ante este panorama resulta urgente restaurar el valor del lenguaje como vehículo de significaciones objetivas.
Las definiciones objetivas de los conceptos morales son necesarias, ya que no es posible ser bueno si no se conoce antes el bien; no se posible ser justo si no se sabe en qué consiste la justicia.
En definitiva, para Sócrates, sólo obra mal el ignorante. Se identifican la sabiduría, la bondad y la virtud
Hoy en día, es evidente que el intelectualismo moral es paradógico. Puede hacer el mal alguien que conozca el bien y viceversa. La solución para Socrates a este problema sería cerrar las cárceles y abrir escuelas.
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