lunes, 28 de mayo de 2012

Filosofía moderna: Descartes

Contexto filosófico
Una vez superada la filosofía anterior, nos encontramos con la Edad Moderna, una nueva forma de afrontar la filosofía desde la perspectiva del conocimiento. Se proclaman la autosuficiencia y la autonomía de la razón, dejando la fe al margen de la filosofía; la dimensión gnoseológica de la filosofía, es decir, el conocimiento como criterio de interés; el uso del método matemático como método adecuado para el descubrimiento de los primeros principios (intuición-deducción).
En esta época, la preocupación por el conocimiento se desarrolla en dos corrientes fundamentales: Racionalismo y Emprirismo. 

Introducción
Podemos considerar a Descartes como el padre del Racionalismo: tiene una confianza absoluta en la Razón y una desconfianza en los sentidos (siguiendo la línea de Parménides y Platón). Otros rasgos que nos permiten enmarcarlo en este movimiento son el innatismo de las ideas y la concepción de que el orden del pensamiento se corresponde con la realidad y su recurso a Dios como garantía (san Agustín).
Las principales obras de Descartes son:

  • Discurso del método
  • Meditaciones metafísicas



Unidad de Razón y método
Como buen racionalista, Descartes considera que es posible el conocimiento de la Realidad por medio de la razón. Para esto, debe someterse a un método adecuado.  
Los modos de conocimiento con los que podremos alcanzar el saber estricto son consecuencia de la experiencia intelectual: la intuición, acto intelectual, simple y evidente, es la base del conocimiento; y la deducción, movimiento de la mente que consiste en la captación de una verdad por seguirse de otra cosa conocida con certeza. Una vez captados por intuición los primeros principios (se nos presentan de forma clara y evidente), el razonamiento deductivo nos permite llegar a otras verdades que se derivan de estos principios necesariamente. El método es un conjunto de reglas ciertas y fáciles con las que llegar al conocimiento; la más importante es la regla de la evidencia: admitir como verdadero sólo aquello que se conozca con evidencia, con claridad y distinción; esta regla da lugar al llamado criterio de verdad. Por la regla del análisis dividimos cada dificultad hasta llegar a los elementos simples; por la regla de la síntesis conducimos nuestro pensamiento de lo más fácil (de los elementos simples) a lo más difícil (al problema complejo); y por la regla de la enumeración revisamos todo el proceso hasta estar seguros de no omitir ningún paso ni de cometer errores.

Duda metódica y descubrimiento del primer principio: "Cógito, ergo sum"
Como consecuencia de la regla de la evidencia, que sólo admite como verdadero aquello que se nos presente con absoluta evidencia, Descartes aboga por la duda metódica. No es una duda escéptica sino metódica porque persigue la verdad. Dado que no podemos dudar de todas nuestra opiniones una a una, propone analizar los principios sobre los cuales se asientan.

  1. Los sentidos. Los sentidos, que están en la base de las ciencias empíricas, a veces nos engañan porque sólo nos muestran el cambio, la apariencia de la realidad y nos hacen equivocarnos muy a menudo.
  2. La realidad. El sueño es indistinguible de la vigilia, por lo que todo lo percibido podría ser un sueño y falso
  3. Los principios matemáticos. Frente a los principios matemáticos, Descartes propone la hipótesis de un genio maligno que nos hiciera equivocarnos incluso de aquello que se nos presenta con absoluta evidencia a la razón: los axiomas matemáticos.
Mientras duda, Descartes se da cuenta de su propia esencia: la de ser pensante. La duda metódica ha llevado a Descartes al descubrimiento de una primera verdad evidente de la que no se puede dudar. El hecho de dudar ya implica la función de pensar. Por tanto, de lo único que puedo estar totalmente seguro es de mi propio pensamiento y de que mi existencia y mi realidad  nos les la de ser pensante ("pienso, luego existo")
Del mismo modo que llega al descubrimiento de una primera verdad, encuentra el criterio de verdad: claridad y distinción. Las cosas verdaderas son aquellas que se me presentan de forma clara y distinta. Lo claro es lo evidente, lo presente y manifiesto al espíritu y que se ofrece a la intuición; lo distinto se da cuando el conocimiento es simple y la cosa está bien delimitada, lo claro presente sólo él y no mezclado.

Análisis del contenido del pensamiento: las ideas
Dado que la esencia del alma en el hombre es la de ser pensante, Descartes analizará el contenido del pensamiento y descubrirá que esta formado por tres tipos de ideas:

  1. Las ideas adventicias. Son todas aquellas ideas que provienen de fuera y que nos llegan a través de nuestra experiencia externa, esto es, los sentidos.No nos sirven para construir un conocimiento seguro, ya que hemos puesto en duda nuestros sentidos.
  2. Las ideas ficticias. Son aquellas que provienen de la imaginación. Se construyen a través de la unión de dos o más ideas adventicias, luego no no sirven, tampoco, para la el apoyo de la ciencia.
  3. Las ideas innatas. Son aquellas que provienen exclusivamente de la razón. Son inherentes a ella desde que nacemos y no provienen de los sentidos. Se nos presentan con absoluta evidencia y han tenido que ser puestas en nuestra razón no por el mundo exterior ni por nosotros mismos sino por un ser perfecto e infinito al que llamamos Dios.
Como conclusión del análisis de los tipos de ideas, Descartes saca varias conclusiones:
  • Las ideas innatas son las únicas que nos sirven de base para en conocimiento.
  • El análisis de las ideas innatas nos lleva a concluir que tiene que existir un ser que haya puesto en nosotros las ideas de infinitud y perfección, que son innatas, y que por tanto tiene que ser perfecto e infinito, es decir, un ser superior al que llamamos Dios.
  • La demostración de la existencia de Dios mediante el principio de causalidad: Dios es la causa de nuestras ideas de perfección e infinitud pues tiene que existir un ser pensante, absolutamente perfecto que sea causa de esas ideas. La idea de un ser perfecto implica su existencia (argumento ontológico): la existencia de Dios está comprendida en la idea de un ser infinitamente perfecto del mismo modo que en la idea de triángulo está comprendido que sus tres ángulos son iguales a dos rectos.
  • Dios incluye en su esencia su existencia, pero también su bondad y veracidad, y Dios sería mentiroso y poco bondadoso si nos hiciese errar cuando creemos estar ante la verdad. El hecho de que Dios exista, es la garantía de que existe un mundo exterior que se corresponde con nuestras ideas acerca del mismo, ya que Dios no puede permitir que nos engañemos en nuestro conocimiento de la realidad.

La realidad
El método cartesiano, conlleva a la afirmación de la existencia de tres tipos de sustancias (aquello que no necesita de otra cosa para existir):
  1. La sustancia pensante o mente -pues la esencia del hombre es la de ser pensante- ("res cogitans"). Es la primera desde el punto de vista de nuestro conocimiento (la primera verdad a la que se accede por el primer paso del método).
  2. La sustancia extensa o mundo ("res extensa"). Es la tercera desde el punto de vista del conocimiento. Se llega a su existencia partiendo de la existencia de Dios, que es el garante de que a nuestras ideas sobre el mundo les corresponde un mundo real.
  3. La sustancia infinita o Dios ("res infinita"). Es la segunda desde el punto de vista del conocimiento. A ella se llega mediante el análisis de las ideas innatas de infinitud y perfección. Es una demostración racional. Su existencia nos permite establecer la existencia de una realidad exterior a nuestro conocimiento y la correspondencia entre sustancia pensante y sustancia extensa. Sin embargo, desde el punto de vista de la realidad, la primera sustancia es la infinita pues Dios es el creador de las otras dos sustancias.











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